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La Fundación BBVA y UPV/EHU presentan la XXV Exposición Visual y Sonora con obras de los alumnos de Bellas Artes y tres artistas invitados

La XXV Exposición Visual Sonora, organizada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), con la colaboración de la Fundación BBVA, se abre al público mañana 17 de diciembre y se podrá visitar hasta el 15 de enero en la sede bilbaína de la fundación (Plaza San Nicolás, 4). En dicha muestra, comisariada por Josu Rekalde, catedrático de la Facultad de Bellas Artes, se podrán ver un centenar de propuestas que han sido seleccionadas por los profesores del Departamento de Arte y Tecnología de la UPV/EHU.

16 diciembre, 2013

La sede bilbaína de la Fundación BBVA (Plaza de San Nicolás, 4 Bilbao) acoge un año más, y hasta el próximo 15 de enero del 2014 esta muestra en el emblemático Edificio de San Nicolás. El horario de visitas es de lunes a sábado, de 16:30 a 20:30 horas. La entrada es libre con la única limitación del aforo.

En el acto de presentación han participado Iñaki Goirizelaia, rector de la UPV/EHU; Josu Rekalde, decano de la facultad de Bellas Artes y comisario de la muestra; Carmelo Garitaonandia, vicerrector del campus de Bizkaia de la UPV/EHU; y Silvia Churruca, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Fundación BBVA. También participaron los tres artistas invitados en esta edición: Christa Sommerer, Laurent Mignonneau y Andy Gracie.

En esta 25ª edición, la exposición Visual-Sonora se compone de un centenar de propuestas artísticas entre las que se incluyen 13 instalaciones, 25 vídeos (entre video-creaciones, animación y ficción), 2 vídeo documentales; 9 montajes fotográficos y 7 foto proyecciones. También se muestran obras de Christa Sommerer y Laurent Mignonneau, basadas en la interactividad y la generación de vida artificial, y propuestas de Andy Gracie, que giran en torno a la relación entre arte y biología. Por otra parte, este año, como novedad, el programa cuenta también con un nuevo apartado llamado “Overload”, en el que durante tres sesiones se debatirán diversas cuestiones relacionadas con el arte y la ciencia.

Según ha señalado Josu Rekalde, comisario de la exposición, “las 25 ediciones de Visual-Sonora, todas ellas repletas de esfuerzos e ilusiones, han servido no solamente para mostrar la creatividad de los alumnos de Bellas Artes, sino, también, como vehículo de transmisión cultural en el desarrollo del arte visual y sonoro de nuestra tierra. Un arte generado a través de las nuevas tecnologías, que hace 25 años era observado con muchas incógnitas e incluso con no pocas reticencias por algunos sectores.

En estos 25 años -continúa Rekalde- hemos podido acercar al público lo que hoy en día es una forma plenamente reconocida y respetada de creación artística”.

En relación a los trabajos realizados por los alumnos, cabe señalar que a lo largo de todas las ediciones se ha ido consolidando el formato audiovisual como un medio de expresión de gran valor artístico. Un año más, se visualiza claramente el interés que las dos Instituciones organizadoras –Fundación BBVA y Universidad del País Vasco- tienen por la docencia artística y su apuesta decidida por la innovación y la creatividad de los futuros artistas.

El objetivo principal de la muestra es proporcionar a los alumnos una oportunidad para presentar públicamente sus propuestas, y a lo largo de las sucesivas ediciones se ha ido ampliando la oferta de actividades. Por un lado, se han introducido artículos referentes a aspectos del propio proceso educativo y también otros relacionados con facetas de la experimentación audiovisual más generales.

Finalmente, conviene destacar la figura del artista invitado, que se empezó a plantear a partir de la edición celebrada en 1992. Desde entonces han intervenido artistas, locales o internacionales, que han dado un valor añadido, de modo que pudiera ampliarse el público potencial que acude a este tipo de exposiciones. La intención es doble: acoger artistas ya consolidados para dar a conocer la exposición, pero también posibilitar el lado pedagógico que la presencia del trabajo de un artista en ocasiones muy valorado podía tener entre los mismos alumnos, probablemente estimulándolos a mejorar en sus producciones.